¿Te acordarás de mí? ¿Me acordaré de ti? Sí, si que me acuerdo, y mucho. Te ando necesitando más de lo que crees. Necesito una amiga, pero mi cabeza no para de rechazarlo todo. Absolutamente todo.
Dejé de comer, dejé de dormir y de pensar (bueno, no exactamente, eso lo hago demasiado). No sé qué me pasa exactamente. A veces necesito un respiro del mundo y me encojo en mi propia isla, y ahí desaparezco para todos. Lo veo todo negro y me hundo en una espiral sin remedio.
Suele solucionarse a los días, simplemente en mi cabeza se enciende una luz y me dice que todo va a ir bien, que estoy siendo un gilipollas y que deje de temerle a la vida. Pero esta vez no, ha sido distinto, ha sido más claustrofóbico. Algo se ha parado en mí y me ha hecho explotar. Y yo no soy de de estallar, pero cuando mi interior empieza a arder y salen los fuegos artificiales hay ideas que me dan mucho miedo pensarlas, pero vuelven; vuelven de un pasado oscuro y se me nubla la vista.
He tenido que ir al hospital. Estoy bien, iré a hacer los exámenes, aunque más que nada por hacer acto de presencia, simplemente mi cabeza ha dejado de funcionar.
No quería dejarte sola estas últimas semanas. No quiero perderme más recuerdos, más oportunidades. No quiero ser aquella persona que siempre acaba olvidada, rezagada. Necesito implicarme en la vida, pero el negro siempre vuelve y me da mucho miedo. Mucho, mucho miedo.
Espero que no te hayas olvidado de mí, de corazón.