¿Te acordarás de mí? ¿Me acordaré de ti? Sí, si que me acuerdo, y mucho. Te ando necesitando más de lo que crees. Necesito una amiga, pero mi cabeza no para de rechazarlo todo. Absolutamente todo.
Dejé de comer, dejé de dormir y de pensar (bueno, no exactamente, eso lo hago demasiado). No sé qué me pasa exactamente. A veces necesito un respiro del mundo y me encojo en mi propia isla, y ahí desaparezco para todos. Lo veo todo negro y me hundo en una espiral sin remedio.
Suele solucionarse a los días, simplemente en mi cabeza se enciende una luz y me dice que todo va a ir bien, que estoy siendo un gilipollas y que deje de temerle a la vida. Pero esta vez no, ha sido distinto, ha sido más claustrofóbico. Algo se ha parado en mí y me ha hecho explotar. Y yo no soy de de estallar, pero cuando mi interior empieza a arder y salen los fuegos artificiales hay ideas que me dan mucho miedo pensarlas, pero vuelven; vuelven de un pasado oscuro y se me nubla la vista.
He tenido que ir al hospital. Estoy bien, iré a hacer los exámenes, aunque más que nada por hacer acto de presencia, simplemente mi cabeza ha dejado de funcionar.
No quería dejarte sola estas últimas semanas. No quiero perderme más recuerdos, más oportunidades. No quiero ser aquella persona que siempre acaba olvidada, rezagada. Necesito implicarme en la vida, pero el negro siempre vuelve y me da mucho miedo. Mucho, mucho miedo.
Espero que no te hayas olvidado de mí, de corazón.
Hemos estado muy preocupadas por ti. Y yo estoy muy triste porque no has confiado en nosotras. Pero no te puedo exigir nada, porque solo somos una parte de tu vida. Pero estamos aquí, y lo sabes, y no nos molestas y te apoyamos siempre. No te escondas más, no huyas más, no te sientas más solo. La vida no espera. Pero nosotras lo estamos haciendo por ti. Sabía que el problema estaba en tu cabeza, que eras tú el que no estaba bien, que habías parado el mundo y te habías alejado a una cueva y que no querías que nadie supiera de ti. Pero he sentido que me abandonabas. Y yo no he querido abandonarte. Y cada día me sentía más lejos de ti, te sentía perdido, pequeño, miedoso. Y sé que eres valiente. Porque miro hacia el cielo y veo las estrellas y pienso que la vida, ya te lo dije, es solo para los valientes.
ResponderEliminarYo he cambiado. He dejado a mi novio. Me hubiera gustado que estuvieras en esos momentos, pero en el fondo sé que no te has olvidado de mí. Y te estoy esperando. Te estamos esperando todas.
No me olvido de ti. Pero vuelve, te vamos a mimar y a escuchar, te vamos a hacer reír, te vamos a contar todo lo que te has perdido, todo lo que tienes que recuperar con nosotras. Tienes que subirte al tren, tienes que vivir, tienes que confiar. Y sabes que te queremos. Por favor, vuelve, y haznos saber así que nos quieres también.
Te envío ánimos y fuerzas. Eres valiente y puedes con todo.
Nos vemos pronto, cuando estés preparado,
Ari