Canciones

miércoles, 12 de abril de 2017

Montañas rusas en abril


Pasando desapercibidos vamos entrando en mi época favorita. Bueno, más bien a mi día favorito, que ya sabes que es el 23 de Abril. Supongo que para todos aquellos que amamos los libros es una fecha especial. Me gusta ver a tanta gente unida por algo que amo desde bien pequeño. El ambiente que desprenden las calles, todo el brillo, todas las caras sonrientes de aquellos que reciben rosas y libros. Me gusta pensar que un niño abrirá sus primeras páginas y se adentrará a un mundo interior que nunca habría pensado que estaría allí mismo. Nuevos comienzos para todos. 

A la vez... como una montaña rusa, me encuentro con que volvemos a un inicio donde todo lo que vendrá después será una subida demencial. Que sí, habrá exámenes y un calor agobiante, pero no hablo de eso, más bien de la etapa donde necesitas moverte, llamar, no quedarte atrás para que cuando venga el temible verano (porque para mí es como un Dragon Khan para ti) pueda estar ocupado con algo. No soportaría pasar tres meses pensando y dejándome caer en la cama. Ya sé que resulta extraño, pero nunca me han fascinado las vacaciones. Soy alguien que necesita estar activo. Aquí en mi pueblo para esas fechas siempre me ha parecido estar una especie de cárcel o una olla gigante a punto de ser cocinada. Suerte que existe internet y gente como tú.

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Llevo un tiempo queriendo escribir esta entrada, pero nunca tenía muchas fuerzas y desde que se terminaron las clases he querido respirar demasiado aire libre. Supongo que está bien recargar pilas y estar a tu bola, pero hay que saber volver al mundo real. Eso es algo en lo que debo trabajar y no se me da del todo bien. Es tan sencillo desfragmentarse un momento, abstenerte del tiempo y caer en una espiral de días y noches constantes, de no saber muy bien donde has empezado y donde has terminado. Es tan frustrante perderte por ahí, que cuando intentas volver a conectarte, tu cabeza se vuelve a subir a esa atracción del demonio, y ya solo te queda subir las manos y disfrutar (o no) del recorrido. 

Este último mes ha sido bastante desastroso. No en el mal sentido de la palabra, aunque quizás un poco. Me he centrado mucho en todo lo que sentía y al descubrir que estaba reteniendo demasiadas cosas me he agobiado más de una vez. Es natural que nos invadan sensaciones encontradas, pero es muy vertiginoso,  y a mí la velocidad me da un poco de terror. 

Creo que tampoco soy muy bueno con las novedades. Me gustan las cosas que ya conozco, que no necesito trabajar mucho en ellas porque sé como van a reaccionar y como lo voy a hacer yo. Pero en cuanto algo tan grande y tan nuevo aparece (o reaparece con un lavado de imagen) en mi vida, puedo hacer dos cosas:

1. Salir corriendo. Sé que no es muy caballeroso y para nada la mejor solución, peeeeero a veces es mejor estar bien (dentro de tu normalidad) que meterte en un lío que vete tú a saber a donde te puede llevar. 

2. Examinarlo con lupa, una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez.

Vale, ninguna de las dos es la correcta, pero es que nadie me ha enseñado a actuar cuando pasan estas cosas. ¿Te imaginas una asignatura llamada "Los peligros de la vida y como arremeter contra ellos cuando te saludan todos los días de la semana parte 1"? A mí me hubiese ayudado que te cagas, pero obviamente es más necesaria la educación física o la religión. JA.

No sé. ¿Sabes cuándo tu cabeza intenta concentrarse en algo, como por ejemplo, escribir esta entrada, pero su capacidad va disminuyendo hasta que pasa la página del libro y se encuentra con un blanco existencial? Más o menos es mi situación actual.

Esta entrada no está teniendo mucho significado, pero creo que es un buen momento para destacar que siempre hay un momento del año (bueno, depende de como seas hay uno o cincuenta, pero uno seguro) en el que te dejan de importar las cosas del año pasado y aunque no te estés dando cuenta, estás escribiendo un capítulo más de tu vida, algo de lo que te arrepentirás o te alegrarás de ello dentro de unos meses, pero que en este preciso instante no sabes muy bien donde meterte. 

¿Cuando fue la última vez que te ocurrió?
Me recuerdo a mí mismo en esta época hace cosa de un año. No te hubiese caído bien. Tenía demasiados conflictos conmigo mismo y a penas parecía comer. Daba bastante repelús. Sé que pensaba que no podría retomar mi vida, que no tendría amigos, que nadie me volvería a querer y sobretodo recuerdo estar atascado con la idea de que mi corazón ya había pertenecido a alguien y que ese alguien nunca se iría de mi vida. ¡Pues tachán! He superado a mi ex después de 3 años. ¿No está mal, eh? Y no creo que sea por la idea de que un clavo saca a otro clavo, sino que ha dejado de rondar por mi cabeza. 

Justo de eso quería hablar. De las ideas que se aferran a nosotros, que se entierran con raíces y nos perforan día tras día. No es nuestra culpa que eso suceda. Son ideas fuertes que nos marcan, como por ejemplo algún sueño truncado, un amor imposible o la idea de que una parte de nosotros no nos gusta y nos la repetimos diariamente frente al espejo. Son ideas que debemos trabajar, pero que aun haciéndolo, son tan duras como el metal. 
Acaban perdurando en lo más profundo de nuestra piel, pero está en nosotros darles voz o esconderlas en un armario (no pienses en el chiste fácil que te conozco).

A veces no soy consciente del tiempo y de lo que es capaz de erosionar.

Anyways. Llevo ya tiempo sin darte lecciones de inglés y no te creas que me he olvidado. Este mes te  daré una palabra que me gusta mucho porque tiene más de un significado, seguro que la conoces, pero nunca está de más recordar cosas que damos por hecho:

"Run away" significa huir, pero también puedes encontrar "get out" que es más bien eludir tus obligaciones o salir de algún lugar. "Avoid" que significa escapar de algún peligro. El mismo "escape, que es fugarse. "Sneak away" que viene a ser un escabullirse en español o "miss away" que es lo que te he dicho al principio de todo, pasar desapercibidos. 

Hay más variantes, pero tampoco te quiero marear. Lo que me gusta es la cantidad de significados que puede tener una misma idea. Es como las personas, te puedes encontrar mil que sean morenas, altas, delgadas y con los ojos marrones, pero ninguna va a ser igual por dentro.

¿Qué bonitas son las palabras, cierto?

Al final creo que he dicho mucho pero en realidad no he dicho nada. Cada vez más me siento como cierta profesora de realismo (que por cierto, a ver cuando sube las notas, que mucha prisa para las exámenes pero luego ni uno se digna a darnos nuestro 10 y que seamos realmente libres durante dos semanas)


Me apetece mucho subirme a las tazas giratorias contigo, aunque sea para vomitar. Cualquier destino es bueno con amigos. Aunque parezca una tontería, odio las vacaciones en parte porque echo de menos a la gente que puedo ver en mi día a día. Es genial que las obligaciones, como ir a trabajar o ir a la universidad no las veamos como obligaciones porque haya personas que nos ofrezcan otro punto de vista. 

Eso sí, un punto de vista optimista, no como en la edad media y sus, cada vez más, putrefactos cadáveres en descomposición y gusanitos bailando en el cráneo. ¡Qué asco!

Para despedirme, te diré que las montañas rusas me resultaban enormes y me daban mucho miedo, pero que una vez las probé, quise volver a repetir una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.
Así que a veces es necesario pensar menos y saltar sin escuchar la vocecita de tu cabeza que te susurra "no hagas esto".

Coño, hazlo, que todavía somos jóvenes (algunos más que otros).

¡Y no olvides que eres especial! Namaste :3




1 comentario:

  1. Entiendo que necesites desconectar y supongo que para eso sirven las vacaciones. Pero llevamos, técnicamente, tres días de descanso y me aburro muchísimo. Leerte me ha animado porque me he sentido en la cafetería de la uni. Creo que es mi lugar favorito del mundo jajaja.
    Vamos por partes. Me alegra saber que por fin has cogido esas "ideas" y las has tirado. Y que ya no te sientes tan fuera de lugar como antes, que al menos las cosas han cambiado un poco y ¿para mejor? Espero. No creo en los clavos ni en el tiempo, así que todo el mérito es tuyo. Yo por estas fechas, el año pasado, estaba bastante jodida (hubiera sido una gran oportunidad para verme llorar a mares) y ahora no. Pero eso no ha sido lo que me ha hecho darme cuenta de que me encuentro en un momento distinto de mi vida. Las vacaciones (malditas vacaciones) sirven para pensar. Al menos yo pienso más que de costumbre. El año pasado odiaba conocer gente nueva. Tampoco me sentía preparada, no estaba ¿a gusto? conmigo misma y creía que todo el mundo me miraba y se reía de mí. Me daba tanto pánico pedir un café como subirme al dragon khan. Me sentía (y a veces me siento) tan chiquitita. Nadie me tomaba en serio porque olían mi vulnerabilidad. Ahora también me pasa. Pero, al menos, soy consciente y puedo "manejar" la situación. Si es que las situaciones se pueden manejar.
    Relacionando conceptos, la idea de ser pequeña la tengo clavadísima en la mente. Siempre me veo demasiado pequeña para todo. Quizá, por eso, soy tan burra y tan enterada, tan sabelotodo, tan estúpida (una y otra vez). Todas esas ideas que se aferran son las que crean tantas corazas. A mí se me derrumba en seguida (porque, en fin, soy terriblemente vulnerable) pero, ¿te imaginas la cantidad de gente que hay que tienen tantas ideas aferradas que es casi imposible quitarles la coraza? Me gusta la gente vulnerable como yo. Que muestran sus complejos pero no se dan cuenta. Porque eso te hace real. Porque somos débiles, como Hannah. La debilidad también puede ser bonita. Sobre todo cuando los demás son consciente de que eres de cristal y te cuidan para que no te rompas, solo te agrietes. Agrietarse, me temo, es necesario.

    En fin, creo que yo tampoco he dicho nada. Ah, bueno, sí, que soy la más chula del mundo y que he acabado thirteen reasons why. Tengo sentimientos encontrados pero creo que es lo que buscan. La verdad (la verdadera) no suele gustar. Clay y Tony me apasionan. Y el sentimiento de justicia que desprende la serie.

    Me despido ya. Me han gustado las reflexiones. Bueno, siempre me gusta lo que escribes. Yo no soy capaz de hacerlo tan bien!!

    Felices vacaciones y nos vemos en las tacitas. Y, vale, también en el dragon khan. :)

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